RESUMEN:

Vivimos enredados. Nuestras relaciones personales, sociales, laborales y comerciales discurren cada vez más en la red. La tecnología juega a nuestro favor, si lo que nos proponemos es ampliar nuestra base de relaciones y llegar a nuestro target. Esta gran aliada establece unas nuevas reglas de juego en las que las relaciones son menos consistentes y/o menos duraderas que en el pasado. Tenemos al mejor talento del mercado a un click, pero esas personas están también bajo el radar de las demás empresas del sector. El mejor cliente conoce inmediatamente nuestros productos y servicios, pero los compara con los de nuestra competencia. ¿Cómo consolidar vínculos frágiles y efímeros? Es tiempo de reflexionar sobre el valor que nos aportan nuestras relaciones y de conocer las más recientes técnicas de gestión del compromiso.